Te dieron una semana para entregar un informe. Lo entregaste el último día.

Tu jefe te dice el lunes que necesita una presentación para el viernes. La terminas el jueves en la noche. Tu colega te avisa el martes que la reunión se adelantó al miércoles. La tienes lista el miércoles antes de entrar.

Siempre sale. Siempre en el último momento. No es casualidad — es la Ley de Parkinson: toda tarea se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible para completarla.

Si tienes una semana, te toma una semana. Si tienes dos horas, te toma dos horas. Y si te pones un timer de 30 minutos, hay una probabilidad altísima de que en 30 minutos esté lista.

Esto cambia completamente la manera de ver el trabajo. Porque el problema nunca fue la cantidad de cosas por hacer — esa lista es infinita por naturaleza y tiene el mágico poder de multiplicarse: cada pendiente que resuelves genera uno nuevo. Quedarte sin lista no va a pasar. El día no termina cuando acabas todo. El día termina cuando termina el día.

Lo que sí puedes controlar es el tiempo. Y ese tiempo ya viene más limitado de lo que parece: una parte importante ya está comprometida en reuniones y citas. Lo que realmente tienes para decidir qué hacer con él es bastante menos de lo que crees.

Así que la pregunta no es ¿qué hago primero? sino ¿cuánto tiempo le voy a dar a esto? Ponle un tiempo límite a cada tarea. Activa el timer. La Ley de Parkinson va a funcionar de todas formas — la única decisión es si la usas en tu contra o a tu favor.

EL RETO DE LA SEMANA

Elige mañana tres tareas que normalmente dejas abiertas sin tiempo definido. Ponle a cada una un tiempo límite antes de empezar — y activa el timer. No importa si no queda perfecta. Lo que importa es que quede lista.


Otros artículos de 60 Segundos con DO IT

La Ley de Parkinson

La Ley de Parkinson

Oopps… ¡La vía se divide!

Oopps… ¡La vía se divide!
{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}
>