Te compraste un traje nuevo. Es caro, de buena marca, y te queda perfecto. Te lo pones y entras a la sala de juntas convencido de que vas a dar una buena impresión. Y la ibas a dar... hasta que alguien vio la etiqueta del precio colgando de la manga.
En ese momento, nadie puede mirar el traje. Solo ven la etiqueta.
En las presentaciones —y en el trabajo en general— siempre hay dos objetivos. El primero es el obvio: lograr que tu audiencia sepa algo, decida algo, o haga algo concreto. El segundo es el que no se dice en voz alta: demostrar que sabes lo que haces, mostrar que te importa el equipo, o a veces, cerrar una venta. Los dos son válidos. El problema aparece cuando el segundo se convierte en el principal.
Cuando presentas para impresionar más que para informar, algo cambia en cómo hablas. Los ejemplos que eliges son los que te hacen ver bien, no los que ayudan a entender. Los datos están ahí para mostrar cuánto sabes, no para que la audiencia tome una mejor decisión. Y la gente lo nota. No siempre saben exactamente qué es, pero lo sienten: la presentación dejó de ser sobre ellos y se convirtió en sobre ti.
Eso es la etiqueta colgando.
El otro extremo también es un problema. Hay quien hace un trabajo excelente y lo oculta por una modestia que nadie le pidió. El traje guardado en el clóset no le sirve a nadie. Si hiciste algo bien, tiene que verse.
La línea que vale la pena encontrar no está en esconderse ni en presumir. Está en hacer el trabajo lo mejor posible, asegurarse de que sea visible, y confiar en que el traje habla por sí solo. Cuando uno hace bien su trabajo, la segunda intención se logra sola. Pero en el momento en que te concentras en lograrla, se nota que la estás buscando, y ahí se pierde todo.
Quítate la etiqueta. El traje ya es bueno.
EL RETO DE LA SEMANA
En tu próxima presentación o actualización de proyecto, identifica tu segunda intención. ¿Está ahí? Normal. ¿Está manejando tus decisiones sobre qué incluir, qué enfatizar, cómo empezar? Esa es la etiqueta. Reconócela, ponla a un lado, y enfócate en lo que tu audiencia necesita saber o hacer. Si el traje es bueno, se va a notar solo.
— Gracias, Nelly, por sugerir este tema. 🙌

