A veces parecemos árboles sin patas. Nos quedamos sembrados en situaciones que nos desgastan, que no nos aportan nada. Jefes tóxicos, relaciones que no nos satisfacen, trabajos que nos disgustan.

A veces la vida nos pone en esos lugares, pero somos nosotros quienes nos quedamos ahí. El tiempo pasa volando y las semanas se convierten en meses, los meses en años.

Obviamente, si pareces árbol es porque no es fácil sacudirse las raíces y hacer cambios. Cuando uno está sembrado, sus buenas razones tendrá. Hay responsabilidades, cuentas que pagar, personas que dependen de nosotros. No siempre se puede dar un portazo y empezar de cero. Pero una cosa es capotear el vendaval y aguantar una tormenta, y otra muy distinta es que se te pase la vida esperando a que el clima cambie solo.

Normalmente no nos arrepentimos de haber vivido situaciones difíciles… nos arrepentimos de haberlas vivido más tiempo del necesario.

EL RETO DE LA SEMANA

Esta semana haz un alto y mírate con honestidad. ¿Hay algún aspecto de tu vida en el que te sientas estancado, en el que estés sembrado y ya sea momento de empezar a moverte, aunque sea un poco?

Si es así, cómprate una plantita y ponla en un lugar visible. Que te recuerde todos los días que ella sí nació para quedarse en una maceta… pero tú no. Empieza a mover una raíz. Solo una.


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