La culpa es de mi jefe

diciembre 14

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La culpa es de mi jefe

La sensación de agobio, o lo que hoy en día se llama burnout, es una constante en el mundo corporativo. Sentimos que el tiempo no nos alcanza y nos ahogamos en tareas que, en lugar de disminuir, parecen multiplicarse como las bacterias.

Los más organizados, hacemos listas de pendientes en una aplicación; en un cuaderno, los más tradicionales; en la cabeza, los más osados, o en los tres lugares los más eclécticos. Pero no importa lo que hagamos, la sensación siempre es la misma: ¡nos sentimos agobiados!

Contar con un sistema efectivo para organizar tareas, desarrollar proyectos, programar reuniones, fijar metas, registrar y consultar información, no es una opción deseable hoy en día. Es, y no voy a utilizar la palabra obligación, aunque es la que me sale del fondo de… mi alma, sino que más bien utilizaré la palabra: responsabilidad.

Para aquellos que de verdad quieren lograr resultados sin desgastarse en el camino, encontrar un sistema que permita organizarse integralmente es una responsabilidad.

¿Los beneficios? ¡Muchos! ¿El esfuerzo? ¡Grande! Finalmente, entrar en una estructura de organización que exige hacer las cosas de una manera diferente a como las venimos haciendo, constituye un desafío que pocos enfrentan con la disciplina que se requiere.

Pocos, como Olguita, mi primera asistente.

Al entrar a trabajar con nosotros lo primero que hice fue enseñarle el “Sistema DO IT”, que en aquella época se aplicaba en una agenda de papel. Ya sé que suena a prehistoria para algunos de ustedes, pero créanme que fue hace apenas unos pocos años. Pues bien, Olguita, quien se mostró reticente al principio, terminó siendo una de las mejores profesionales con quien he tenido el gusto de trabajar gracias a la disciplina con la que acogió la metodología.

Aplicaba el sistema a rajatabla, y aunque yo lo hacía también, un día me dio una lección con la que alcancé a dimensionar el alcance que tenía este sistema bien manejado. Como cualquier jefe, adicionalmente a sus tareas cotidianas, a Olguita yo le delegaba más y más cosas. Le asignaba tareas y pendientes que surgían. Ella anotaba todo en su agenda para organizarse. Una mañana llegó a mi oficina y me dijo: “tenemos que decidir cómo hacer todo esto porque no alcanzo. Usted me dijo que necesitaba ‘esto’ y también ‘esto otro’ pero es imposible hacer las dos cosas así que: ¿qué hacemos para poder cumplir? Porque yo no le quiero quedar mal”.

En ese momento entendí que un buen profesional no es el que recibe y recibe todo lo que le decimos que haga para luego, o quedar mal con la excusa de que era demasiado trabajo, o lograrlo a costa de sacrificar su vida personal. Un buen profesional es aquel que tiene bajo control sus pendientes a tal punto que se puede anticipar a lo que puede o no puede lograr y cuando se da cuenta de que no va a poder (y estoy hablando no de darse cuenta de lo que no pudo, sino de que no podrá hacer) entonces acude a su jefe para tomar cartas en el asunto. Antes, no después.

Si ves que no alcanzas, que no vas a poder, es tu responsabilidad acudir a tu jefe para que lo vean juntos. No puedes culpar a tu jefe por la cantidad de trabajo que te deriva. Él ya tiene suficiente con su propia agenda como para tener que preocuparse por la tuya.

EL RETO PARA ESTA SEMANA:

No te voy a pedir que te pongas a negociar de buenas a primeras con tu jefe. Por ahora, solo obsérvate. No hagas nada. Observa la reacción y los pensamientos que tienes cuando te sientes agobiado y lleno de trabajo. ¿A quién culpas? ¿Podrías hacer algo? ¿Qué estás haciendo para solucionarlo?

Piensa si es necesario aclarar prioridades con tu jefe o renegociar con tus compañeros.

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  • Hola! buen día.
    El razonamiento para este «60 segundos» me pareció muy bueno, casi excelente. Solo me gustaría agregar: ¿y qué hacer cuando, en este ejercicio preventivo de avisarle al jefe que NO es posible hacer todo y se recibe LA previsible respuesta: «Pues analiza como lo resuelves…»? Es evidente que más de uno tendrá un jefe poco empático con respuestas como esta, y a una buena lectura como esta píldora le vendría bien considerar esta situación.
    Saludos!!!!!

    • Hola Guillermo, desde mi punto de vista, externar esto al jefe tal vez no lo resuelva, sin embargo, deja a la vista la necesidad de tener un método de gestión que sin duda hará más sencillo para ambos.
      Un fuerte abrazo empatico

  • Buen dìa,
    Hola Julian, el sistema DO IT es y serà siendo el parteaguas para modificar y estructurar nuestro sistema, en lo que està ùltima palabra conlleva.
    Y si, el ideal es externar y adaptarse para buscar ser empaticos.

  • Wowwwwwwwwwww excelente razonamiento, rompe completamente la idea de quedarnos callados y aguantar todo lo que venga sin exponer como nos sentimos, nuestras emociones, externar que no estamos logrando lo que anhelamos aun con nuestro mayor esfuerzo, es profesional, claro no quiere decir que despúes de decirlo vas a relajarte a dejar pasar todo, pero estoy segura que en algún punto eso cambiara.
    Un sistema de gestión y medición de metas y objetivos es una muy buena herramienta.

    Gracias!

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