Cumplir compromisos: un problema de autoestima

Cumplir compromisos: un problema de autoestima

Cumplir compromisos: un problema de autoestima

Frases como palabra de honor”,te doy mi palabra” o es una persona de palabra” suenan anticuadas y evocan conversaciones de los abuelos. Poco escuchamos hoy en día esas frases y poco las utilizamos; en mi opinión, porque durante el camino se difuminó su significado.

Pero, ¿qué es entonces “la palabra”? Dejando de lado la definición gramatical y en un intento por navegar en el pasado para deducir el origen que dio lugar a “la palabra” como sinónimo de compromiso, me atrevería a apostar que se refería a la firma, al nombre de la persona que decía que iba a hacer algo.

Cuando una persona quería demostrar que estaba del todo comprometida ponía una sola palabra: su nombre. Esa sola palabra debería ser respaldo y garantía suficiente. Es decir su imagen, su integridad, su honor, su credibilidad, estaban incluidos en su nombre.

Vamos a imaginarnos que esa “palabra”, nuestro nombre, es una bolsa llena de monedas. Cada moneda representa credibilidad, honor, respeto, imagen, integridad. Cuando hacemos un compromiso, estamos entregando simbólicamente esa bolsita como garantía de que vamos a cumplir ese compromiso. Si no lo cumplimos perderemos una monedita.

Dejemos ese concepto en pausa y hagamos un ejercicio mental. Imaginemos que le decimos a nuestro mejor amigo que a la reunión del jueves le llevaremos ese libro buenísimo que acabamos de leer. Llega el día y se nos olvidó el libro. No nos sentimos mal porque finalmente no pasa nada; se trata de un compromiso menor que no trae consecuencias pues, no es que fuera algo importante. Ahora imaginemos que nuestro amigo nos dice: para que no se te olvide la próxima vez, déjame un dólar; si me llevas el libro, te devuelvo el dólar si no, me lo quedo. ¿Será que esta vez sí le llevaremos el libro? No lo podría asegurar. Lo que sí puedo asegurar es que, de ser 100 dólares, no habría duda de que el libro llega porque llega a las manos de mi amigo, inclusive antes de la próxima reunión.

Es una ecuación sencilla: si lo que está en juego tiene valor para mí, voy a hacer todo lo posible por cumplir. Si no tiene valor, pues no. Un dólar no tiene tanto valor como para que me preocupe en tomar las medidas necesarias, pero ¿¡¡100!!? Sí, 100 tienen el valor suficiente para que yo tome todas las precauciones y me asegure de cumplir lo que digo.

Retomemos entonces nuestra bolsa de monedas. Cada vez que decimos que vamos a hacer algo no estamos entregando dinero, estamos entregando nuestra palabra. Nuestra bolsa de monedas. Iremos por ella solo si la valoramos lo suficiente. En otras palabras, iremos por ella solo si nos valoramos, si le damos valor a nuestra palabra, a nuestro nombre, a nuestra imagen.

Por eso, el cumplir compromisos no es un tema de respeto por el otro sino de respeto por nosotros mismos. El que más pierde cundo no hacemos lo que dijimos que íbamos a hacer, somos nosotros mismos. Cuando caminamos por la vida entregando nuestra bolsa sin conciencia y perdiendo moneditas, llega un momento en el cual ya no es suficiente dejar esa bolsa de respaldo porque, ¿quién considera buena garantía una bolsa vacía?

Eso sí que lo entendían nuestros abuelos y no había orgullo más grande que decir “soy una persona de palabra”. Se inflaban como pavos reales, se crecían, se iluminaban con esas palabras porque podían caminar con la frente en alto y sabiéndose valorados en toda su grandeza, empezando por ellos mismos.

Los invito a darle nuevamente protagonismo a este concepto perdido de “la palabra” por más anticuados que sonemos, finalmente, lo vintage está de moda ¿no?

EL RETO PARA ESTA SEMANA:

Ponte como meta que, durante los próximo 7 días, vas a cumplir TODOS los compromisos que hagas, es decir que vas a mantener tu bolsa de monedas llena, sin perder una sola monedita. Hazlo con todo lo que digas que vas a hacer, desde los compromisos formales hasta los más informales. Recuerda que no cumplimos por el otro sino por nosotros mismos.

Al finalizar la semana observa cómo te sientes y haz conciencia de lo mucho que ganaste.

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